Uno de los errores más comunes es tomar decisiones apuradas sin analizar el contexto completo. También es frecuente no considerar costos adicionales como gastos comunes, contribuciones o mantención.
Otro punto crítico es no revisar la documentación legal en detalle, lo que puede generar problemas posteriores en la escrituración o uso de la propiedad.
La recomendación es simple: informarse bien, asesorarse y no basar la decisión solo en el precio o la apariencia.